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La Proporción Cordobesa


Las Constantes de Proporción, esos números mágicos, indeterminados y de infinitos decimales, que, sin embargo definen algo tan racional como toda la geometría elemental, y a la vez, son el canon también de algo tan espiritual e inconcreto como es la Belleza. Esta dualidad razón-espíritu de números imposibles de escribir, parece contener algo de esa esencia divina que dibuja el mundo.

La Mezquita Alhama de Córdoba, está también sujeta a una "regla de oro". La mística de los números en el Islam, da al ocho la mayor proximidad de lo divino. Representa el trono de Alá el supremo que está sujeto por ocho ángeles. Es el "mandala" de la religión islámica y al igual que la cruz dibuja las plantas de los templos cristianos.

El arquitecto cordobés Rafael de la Hoz Arderius es el primero que estudia en profundidad esta Constante de Proporción en la arquitectura cordobesa. Busca la relación y la influencia de los Elementos de Euclides y la halla en sus dimensiones. Pero la Historia es siempre poliédrica y muchas las influencias sobre las ideas. Así sucede que antes de la traducción de Euclides en Córdoba, llega a través de cautivos orientales de la Batalla de Samarcanda (750), las técnicas de fabricación de papel y con él, un ritual oriental convertido en popular entretenimiento. El Origami (papiroflexia) se populariza en la población árabe del siglo VIII y los alarifes encuentran es esta técnica multitud de aplicaciones a la construcción, ya que los pliegues del Origami permiten obtener polígonos regulares sin más herramienta que un cuadrado de papel y las manos. Euclides está naturalmente contenido en los intuitivos pliegues de este simple papel.

La obra es una reflexión gráfica que intenta inscribir en una retícula de octógonos la planta y las diferentes etapas de la construcción del templo. Esta da el curioso resultado de que las dos piezas esenciales de la mezquita; el Mihrab como representación de dios, y el minarete como representación de la voz del hombre, están inscritas en una de las dos bases* tradicionales del origami: La Base Pez.

(*) Se llama Base a los pliegues primeros que se efectúan sobre el cuadrado de papel para construir cualquier figura. Dos son las bases fundamentales: La base cometa, que permite construir polígonos de lados impares, y la Base Pez con la que se obtienen los polígonos pares entre los que sale con facilidad el octógono.

La Proporción Cordobesa
Autor: Luis Calvo
Dimensiones: 260 x 200 cm
Soporte: Impresión digital sobre tejido de algodón sobre bastidores (5 módulos)
Técnica: Dibujo vectorial

La exposición "La Sexta Mirada" puede visitarse a partir de hoy en la Casa Góngora de Córdoba (c/ Cabezas)

El dios Mercurio

Siempre me interesó la mitología clásica y su pervivencia en las sociedades modernas. Recuerdo que de pequeño, cuando se rompía un termómetro en casa, recogíamos irresponsablemente las gotitas de mercurio que se escapaban de él, las poníamos en las manos y mirábamos sorprendidos, como de forma casi mágica unas gotas eran engullidas por otras hasta formar una sola y compacta gota. Luego golpeábamos la mano y esa gota se volvía a romper en muchas pequeñas que invariablemente repetían el proceso. Así una y otra vez pero siempre con el mismo comportamiento hacia la unidad.

Recuerdo también que esta imagen de mi niñez volvió a mi cabeza en una ocasión que paseando por el Paseo del Prado en Madrid, me llamó la atención una valla de hierro que bordea el edificio del Banco de España y que estaba formada por los símbolos del dios Mercurio; el caduceo, las dos serpientes, el casco y las alas de los pies. Ya fijándome bien vi que no solo en la valla sino en todo el edificio, la ornamentación era una pura alegoría de Mercurio. Caí entonces en la cuenta de que Mercurio era el dios del comercio, la elocuencia y los ladrones. Supuse entonces que no lo habían elegido por la tercera característica sino por la primera, aunque hoy haya pocas diferencias debido a la “elocuencia” que truca una en otra.

Me pregunté también si sería el símbolo del dinero por el comportamiento tan similar que tiene éste con las gotas en la mano. A fin de cuentas, ya es sabido que el dinero tiende al igual que el mercurio a unirse y convertirse en una sola unidad en también una sola mano. Mi pregunta ahora es; cuánto tiempo le queda a esta casi solitaria y enorme bola de vil metal para que un potente manotazo rompa esa unidad y convierta el mercurio-dinero en un montón de gotas aisladas de nuevo, para iniciar así otro nuevo y natural ciclo del mercurio. Creo que no estamos lejos de que esto se produzca.
Ilustración: Luis Calvo Anguís
Publicado en: La Calle de Córdoba